Santiago Posteguillo: “Cada vez se sabe menos y eso produce ciudadanos fáciles de manipular”

El escritor, docente e investigador español Santiago Posteguillo (1967) se impuso un plan a largo plazo y lo está cumpliendo. Escribir una saga sobre el ascenso y caída de Julio César es uno de esos proyectos que definen una vida. Es así como llega a la mesa de novedades el tercer opus de este viaje: Los tres mundos (Ediciones B).
Entrevista al escritor Santiago Posteguillo. Foto: Santi Garcia Díaz.En el que Julio César está ampliando su imperio y tiene que negociar para seguir adelante con sus conquistas. Es así como Roma, la Galia y Egipto, los mundos allá lejos y hace tiempo -el 58 a.C.- a los que hace referencia el título, se encuentran para darle forma, de la manera más conflictiva posible, a lo que luego será conocido como Occidente.
Posteguillo vino a la Argentina para dialogar sobre esta nueva obra que ya lo ubicó como uno de los escritores más taquilleros de la historia del mercado literario español reciente.
Sin embargo, Posteguillo, que se pasó la mayor parte de vida en claustros universitarios, no maneja ningún estilo afectado ni divismos de ningún tipo. Lo suyo pasa por hacer del diálogo una posibilidad de hacer conocer su trabajo: la novela histórica trabajada desde el rigor, con abordaje didáctico pero que también se entrega sin culpa al entretenimiento.
Hospedado en un hotel de Retiro, el autor carga con una agenda frondosa, pero se hace un tiempo para dialogar con Clarín. Rechaza un café, pide un té, se sienta y con amabilidad se entrega a la conversación sobre su nueva obra.
–¿Qué representa entregar una novela de mil páginas sobre Julio César en la mitad del plan que te fuiste armando?
–Esta es una saga de seis novelas. Y siempre que entregas una novela extensa, complicada, donde se cruzan tres mundos distintos como sugiere el título, difícil de trenzar desde el punto de vista estructural, para que todo sea más fácil para el lector., es un alivio. Por un lado, es un paso más. Sí que es verdad que ahora que estoy en la cuarta, en un proyecto de doce años, y ya solo me quedan cinco, es como que empiezo a pensar “bueno, ya veo la salida del túnel”. Ya estamos aquí, sin que sea un túnel desagradable para nada. Pero sí es verdad que hay una tensión narrativa que has de mantener en la mente, un universo de personajes del que no puedes desconectar hasta que acabes. En 2031 entregaré la sexta y última novela de César.
–¿Cómo te llevas con esa parte de gran exposición pública que significó esta saga?
–Me llevo bien porque he sido más de 30 años profesor en la universidad. Eso son más de tres decenios intentando que los estudiantes no se me duerman. Y para intentar conseguir eso, hay que hacer un poco de performance, porque si no, la enseñanza de la literatura se puede hacer tediosa también, todo depende de cómo lo expliques. Mis clases eran un poco así, yo siempre he estado de pie, moviéndome por el aula, hablando sin mirar papeles ni nada, teniéndolo todo preparado en mente, etc. Entonces me encuentro a gusto, porque es algo que he estado haciendo. Simplemente que ahora, en vez de estar explicando una obra de Shakespeare o los sonetos de Pessoa en inglés, estoy hablando de una novela mía y en base a qué referencias literarias la he hecho y cómo la he construido.
–¿Qué cosas del docente llevaste a la escritura?
–Yo he sido docente por vocación, aunque mi primera vocación es literaria. La docencia era un mundo que también me gustaba. Y luego he podido disfrutar de la literatura viendo las dos caras de una misma moneda, porque yo por las mañanas intentaba explicar a los estudiantes cómo escribían los grandes clásicos, ya fuera Charles Dickens o Jane Austen o Tolkien. Una cosa retroalimenta a la otra, porque el obligarme a entender mejor los clásicos para explicarlos te hace entender más de cómo los grandes autores escribían y probablemente te arma literariamente, te puede ayudar. Y he volcado en mis novelas una vertiente didáctica. Y ese componente está por mi vena docente. Y, finalmente, mi vena docente investigadora me llevó a acometer proyectos de largo aliento.
Entrevista al escritor Santiago Posteguillo. Foto: Santi Garcia Díaz.–Pensaba en Los tres mundos y recordaba esa frase que dice que la política es la guerra por otros medios.
–La guerra y la política han estado para bien o para mal, probablemente para mal, siempre interconectadas, pero es la naturaleza humana. La diferencia es que hoy en día intentamos dar una apariencia de desconexión entre ambos elementos y en las democracias occidentales hemos desvinculado lo militar de lo civil e incluso sometido lo militar a lo civil, excepto cuando hay dictaduras. Las guerras siguen siendo por cuestiones político-económicas. Aunque hayamos hecho una reorganización separando lo militar y lo político, en el fondo sigue estando esa unión. ¿Qué pasa en la antigua Roma? Que no se esforzaban en dar esa apariencia de desvinculación, de hecho estaba totalmente vinculado. Cuando una persona se metía en política, y era como le pasa a César, conllevaba la gestión no solo política, sino también de un poder militar concreto, cada vez mayor. Se asumía que un ciudadano romano que se meta en política tenía que ser capaz de ser un buen político, tener buena oratoria, una ideología política, defender la vida en el Senado, etc., y ser buen militar. César es un brillantísimo político y orador, gana cinco elecciones seguidas. Y es un militar brillante. A César no le habría pasado lo que le pasó a Putin con la invasión de Ucrania, que se le quedan sin gasolina a los blindados.
–En Los tres mundos aparece la geopolítica como principal estrategia de conquista.
–A lo largo de toda la historia alguien mostró su grandeza por la cantidad de territorio que podía conquistar. No es solamente Trump metiéndose en Venezuela. Incluso al pensar en Hitler o cualquiera. Ese también fue un deseo que atravesó los grandes nombres de la historia. Pero donde se suelen caer es en la gestión. En poder asimilar la victoria. Es más difícil a veces gestionar la victoria que la derrota. Los norteamericanos ganaron en Afganistán. Ganaron en Irak. Y claramente no acertaron a gestionar esas victorias. Hay que tener un plan para luego. Los romanos lo tenían. Los romanos si adquirían un territorio lo romanizaban. Eso se ha considerado a veces un genocidio porque se ha hecho a veces sobre otra cultura. Pero a veces no era tan radical como se ha querido ver. Porque a veces planteamos la historia de un modo maniqueo.
–¿Cómo trabajaste la oscilación entre lo micro y lo macro que aborda la novela?
–Hay varias novelas que tengo de referencia. Guerra y Paz de Tolstoi, o Historia de dos ciudades de Dickens, donde desde lo privado, desde historias privadas se está contando la revolución francesa con una brillantez muy buena de Dickens. Y Middlemarch de Mary Anne Evans, que pasa la historia con el pseudónimo George Eliot, donde la transformación de la industrialización en el Reino Unido en el XIX y cómo todo eso afecta a la política se cuenta desde la vida privada de una serie de personajes. Son ejemplos de cómo lo micro afecta a lo macro y viceversa, y lo macro afecta a lo privado. Y esta es una parte de la vida de César que yo creo que no siempre se le ha prestado tanta atención porque, claro, los procesos históricos que César crea a su alrededor son de tal envergadura. Yo digo que Los Tres Mundos te cuenta la forja de Occidente en cinco años. Claro, ese proceso es tan abrumador que te puedes dejar absorber por él y decir voy a contar solo esto. Pero es que es un ser humano y tiene una vida privada.
–Aparece una Cleopatra desconocida en esta novela.
–La novela me da la opción de contar la adolescencia muy desconocida de Cleopatra. Una mujer que luego con 22 años deslumbrará a un César de 50 y pico. Y no lo deslumbra sólo por el lugar común de hombre cincuentón que conoce a joven atractiva de 20. Pero ese cincuentón era el hombre más poderoso de su época y podía tener a muchas jóvenes atractivas, si quiere. ¿Qué tenía de especial esa joven para que se juegue la vida por ella? Porque se la juega en Alejandría, se la juega en las guerras alejandrías, que explicaré en la quinta novela. Se enamora de ella. ¿Qué tenía esa chica para deslumbrar al hombre más poderoso de la Tierra? Hay que explicarlo. Eso está explicado en Los tres mundos.
Entrevista al escritor Santiago Posteguillo. Foto: Santi Garcia Díaz.–Metiéndote tanto en el mundo de la política histórica, ¿te provee de herramientas para leer la política actual?
–Estoy trabajando en la cuarta novela. Estoy en las semanas previas al cruce del Rubicón y estoy viendo día a día las reuniones del Senado Romano y voy viendo cómo un pequeño grupo de radicales es capaz de arrastrar a una mayoría polarizándolos, enfrentándolos a unos con otros al abismo, a la guerra civil. En el Senado Romano hay votaciones donde claramente en mayoría votan por acuerdos entre César y Pompeyo, pero los radicales dicen que no, y arrastran y polarizan y acabarán sacando a Cicerón del Senado para que no pueda, porque Cicerón, siendo enemigo político de César, era de los negociadores. No, al final todo queda en manos de los más extremistas. ¿Y cómo acaba eso? ¿De qué te estoy hablando? ¿De la política de hace dos mil años o de la de ahora? Indudablemente cuando vemos la política de la antigua Roma, cuando en la primera novela en Roma soy yo te cuento a un joven Julio César fiscal de 23 años intentando llevar a un senador corrupto a prisión y no lo consigue. ¿De qué política estoy hablando? ¿De la de hace dos mil años o de la de ahora?
–¿Y eso cómo repercute en vos?
–Hombre, vivo en el desencanto e intento no caer en la rendición. Es muy decepcionante la mala evolución de las clases políticas en Occidente. Vamos mal. Solo hay que ver el listado de líderes de las democracias occidentales y no es una maravilla. Hubo una época en la que extender el conocimiento era un valor. Hoy no se valora la educación y se bajó el nivel educativo bajo el tamiz de una supuesta igualdad. Cada vez se sabe menos y eso produce perfectos ignorantes que son fácilmente manipulables en cualquier elección política. Se está perdiendo la capacidad crítica. Yo me rebelo contra eso con mis novelas. Es mi modesta lucha en la trinchera.
- Doctor europeo por la Universitat de València, es en la actualidad profesor titular en la Universitat Jaume I de Castelló. Ha estudiado literatura creativa en Estados Unidos, y lingüística y traducción en diversas universidades del Reino Unido.
Entrevista al escritor Santiago Posteguillo. Foto: Santi Garcia Díaz.- En 2006 publicó su primera novela, Africanus: El hijo del cónsul, el inicio de una trilogía que continuó con Las legiones malditas y La traición de Roma. También es autor de la Trilogía de Trajano, compuesta por Los asesinos del emperador, Circo Máximo y La legión perdida.
- Posteguillo recibió el Premio a las Letras de la Generalitat Valenciana en 2010, el Premio Barcino de Novela Histórica de Barcelona en 2014 y, en 2018, fue galardonado con el Premio Planeta por su novela Yo, Julia, a la que siguió Y Julia retó a los dioses en 2020. Es el autor más vendido de novela histórica en lengua española con más de 4.000.000 de lectores.
- Además, en 2018 fue profesor invitado del Sidney Sussex College de la Universidad de Cambridge.
- Con Roma soy yo arranca su proyecto literario más ambicioso: una serie de novelas dedicadas a la vida de Julio César.
Los tres mundos, de Santiago Posteguillo (Ediciones B).
Clarin



